El uso de Webloc por parte de las fuerzas del orden plantea preocupaciones de privacidad sobre el seguimiento geolocalizado
El uso de Webloc por parte de las fuerzas del orden plantea preocupaciones de privacidad sobre el seguimiento geolocalizado
Antecedentes y contexto
El uso de herramientas de geolocalización basadas en publicidad por parte de agencias de seguridad ha aumentado en los últimos años, lo que suscita importantes preocupaciones éticas y sobre la privacidad. Una de estas herramientas, Webloc, supuestamente permite a las autoridades rastrear hasta 500 millones de dispositivos en todo el mundo mediante datos recopilados a partir de la publicidad online. Desarrollada por la empresa israelí Cobwebs Technologies y actualmente comercializada por su sucesora, Penlink, tras una fusión en julio de 2023, Webloc ejemplifica una tendencia alarmante en la que tecnologías originalmente destinadas al marketing y al análisis se reutilizan con fines de vigilancia.
Las fuerzas del orden han empleado durante mucho tiempo diversas tecnologías para monitorizar la actividad delictiva, pero la adopción de sistemas de rastreo de gran volumen que utilizan datos comerciales supone una desviación respecto a los métodos tradicionales, que normalmente exigían una orden judicial o causa probable. Este cambio se produce en un momento en que la opinión pública está cada vez más preocupada por la privacidad de los datos y el posible uso indebido de la información personal.
Comentarios y análisis de expertos
Expertos en tecnología y seguridad sugieren que, si bien herramientas como Webloc pueden mejorar la eficiencia operativa, las ramificaciones éticas son considerables. «La conveniencia que conlleva rastrear un gran número de dispositivos puede conducir a un importante exceso de poder», explica la Dra. Sarah McGee, experta en derecho de la privacidad. «Sin regulaciones estrictas, las fuerzas del orden pueden vigilar a individuos sin causa justificada. Esto plantea cuestiones fundamentales sobre las libertades civiles y el papel de la supervisión.»
Además, a medida que leyes de protección de datos como el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de la Unión Europea se hacen más comunes, la legalidad de estas prácticas de vigilancia se pone en duda. «Cuando se emplean datos comerciales en la actuación policial, los límites del consentimiento se difuminan», añade McGee. «Las sutilezas de los acuerdos de usuario suelen pasar desapercibidas, lo que permite a las agencias explotar lagunas.»
Casos comparables y estadísticas
Las capacidades de vigilancia de Webloc no son aisladas; han surgido casos similares a nivel mundial. Por ejemplo, en Estados Unidos, varias ciudades han sido objeto de escrutinio por su uso de dispositivos stingray, que imitan torres de telefonía móvil para recopilar datos sensibles de los teléfonos móviles. Los informes indican que estos dispositivos a menudo se operaron sin órdenes judiciales, lo que provocó indignación pública y desafíos legales.
Según un informe de 2022 de la Electronic Frontier Foundation (EFF), más de 20 ciudades estadounidenses estuvieron implicadas en el uso de dicha tecnología de vigilancia, subrayando una tendencia creciente de que las fuerzas del orden recurran a datos comerciales y «shadow data» con fines de rastreo.
Las estadísticas indican que alrededor del 65 % de los adultos están preocupados por cómo sus datos son utilizados tanto por empresas privadas como por el gobierno. Esta creciente inquietud ha impulsado iniciativas que abogan por una mayor transparencia y responsabilización en las prácticas policiales.
Riesgos e implicaciones potenciales
El uso de sistemas de seguimiento basados en publicidad como Webloc tiene implicaciones que van más allá de las preocupaciones individuales sobre la privacidad. Refuerzan una cultura de vigilancia más amplia que corre el riesgo de normalizar la monitorización no autorizada por parte de las agencias estatales. Los riesgos potenciales incluyen:
- Vulneración de derechos de privacidad: El rastreo indiscriminado de dispositivos puede dar lugar a vulneraciones de los derechos a la privacidad, en particular de personas que no han cometido ningún delito.
- Efecto disuasorio sobre la libertad de expresión: Saber que uno podría estar bajo vigilancia puede disuadir a las personas de participar en protestas o de expresar su disenso.
- Mala gestión de datos: La recopilación y el almacenamiento de grandes volúmenes de datos suscitan preocupaciones sobre la seguridad de la información y posibles fugas, que podrían exponer datos sensibles.
- Potencial de abuso: Existe el riesgo de uso indebido de los datos, donde la información recopilada podría ser accedida o utilizada de forma inapropiada para fines distintos a los previstos originalmente.
Recomendaciones operativas
Para mitigar los riesgos asociados con el uso de herramientas de geolocalización por parte de las fuerzas del orden, deberían considerarse varios pasos prácticos:
- Implementar regulaciones claras: Los responsables políticos deben establecer normativas exhaustivas que rijan el uso de tecnologías de vigilancia, garantizando que las fuerzas del orden obtengan una orden basada en causa probable antes de utilizar dichos sistemas.
- Mejorar los mecanismos de supervisión: Deberían crearse órganos de supervisión independientes para controlar las actividades de las agencias que emplean rastreo geolocalizado, ofreciendo una capa adicional de responsabilidad.
- Fomentar la concienciación pública: Deben emprenderse esfuerzos para educar al público sobre sus derechos respecto a los datos y el posible uso de su información en operaciones de vigilancia.
- Promover la transparencia: Las agencias de seguridad deberían informar periódicamente sobre su uso de tecnologías de vigilancia, incluyendo datos sobre la frecuencia con la que emplean herramientas como Webloc y los resultados de estas operaciones.
Conclusión
La revelación de que agencias de seguridad han utilizado Webloc para monitorizar cientos de millones de dispositivos subraya la creciente intersección entre la tecnología y los derechos de privacidad. El potencial de abuso, sumado a la falta de supervisión, exige conversaciones urgentes en torno a las implicaciones éticas de estas herramientas. Para que las fuerzas del orden mantengan la confianza pública, es imprescindible que actúen dentro de límites que protejan las libertades civiles mientras garantizan la seguridad pública.
Fuente: thehackernews.com






